Mi marido metió a su amante en la casa que yo había comprado y dijo que ya pertenecía a su familia… horas después entendió quién tenía realmente las llaves de su vida
Elena Robles no gritó cuando vio la furgoneta de mudanzas aparcada frente a la casa de playa. Tampoco lloró al distinguir, detrás del parabrisas, dos macetas…